Entendiendo la competencia en el sector eléctrico

Por: Vilma Suay, FUSADES El Salvador

6/8/20266 min read

Introducción

El panorama energético actual plantea una serie de desafíos para los países. Por una parte, la transformación digital y el desarrollo de la inteligencia artificial requieren la presencia de centros de datos con una demanda intensiva de energía. La Agencia Internacional de Energía, en su informe “Preguntas clave sobre energía e inteligencia artificial”[1], ha señalado que el consumo eléctrico de los centros de datos en el mundo creció más del 15 % entre 2024 y 2025, y para 2026 se prevé que, si todos los proyectos globales planificados para centros de datos se concretan, la capacidad instalada del sector eléctrico se tendría que duplicar, como mínimo, en los próximos años, para poder abastecer la demanda de electricidad.

Por otra parte, dado que el estrecho de Ormuz es una vía por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, el bloqueo mantenido durante meses ha elevado los precios de la energía y ha provocado un fuerte impacto en el suministro global de crudo y gas natural licuado. Esta situación recuerda la importancia de diversificar la matriz energética de los países y reducir la dependencia de los combustibles derivados del petróleo.

Ante los retos que plantean la transformación digital y la situación geopolítica actual, el presente análisis se enfoca en explicar cómo funciona la regulación de mercados y el derecho de competencia en los sectores eléctricos, basándonos en el caso de El Salvador, y la importancia de que ambas ramas del derecho promuevan un entorno competitivo mediante reglas claras, a fin de fomentar la certidumbre jurídica necesaria para la atracción de inversión. Para ello, daremos respuesta a 3 preguntas: ¿Qué se necesita para atraer inversión en centros de datos y diversificar la matriz energética? ¿Cómo se regula la competencia en el sector eléctrico de El Salvador? ¿Qué casos ha resuelto la autoridad de competencia salvadoreña sobre la competencia en actividades del sector eléctrico sometidas a economías de escala y de red? Finalmente, se concluirá con una breve reflexión.

¿Qué se necesita para atraer inversión en centros de datos y diversificar la matriz energética?

Para que un país pueda ser atractivo para la instalación de centros de datos (indispensables para llevar a cabo una transformación digital) y para diversificar su matriz energética, es necesario incrementar la generación con base en fuentes renovables, tales como solar fotovoltaica, eólica y biomasa, así como promover el almacenamiento de energía, la expansión del sistema de transmisión y la modernización de las redes de distribución. Todo ello implica atracción de inversión.

En este contexto, la garantía de competencia en los mercados energéticos es un factor que puede incidir en el interés de los inversionistas.

¿Cómo se regula la competencia en el sector eléctrico de El Salvador?

Para el caso de El Salvador, el artículo 2 de su Ley General de Electricidad establece, como uno de sus objetivos, el desarrollo de un mercado competitivo en las actividades de generación, transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica. Estas cuatro actividades son los eslabones principales de la cadena de valor del sector eléctrico.

La generación corresponde a la producción de energía eléctrica con base en alguna fuente energética, ya sea renovable o no. La transmisión es la actividad que se dedica a transportar la energía producida por un generador a través de una red de alto voltaje hasta el punto en que dicha red se interconecta con la red de un distribuidor. La distribución es el transporte de la energía en media y baja tensión hasta la conexión con el usuario final a través de la acometida. Finalmente, la comercialización comprende la gestión y venta de la energía eléctrica al usuario final, lo que incluye la lectura de medidores, la facturación, la atención al cliente y la gestión de contratos de suministro.

Esto significa que, en la regulación salvadoreña, el legislador consideró la posibilidad de competencia en todas las actividades o segmentos del sector. No obstante, lo cierto es que la mayoría de las legislaciones en el mundo reconocen que la transmisión y la distribución funcionan como monopolios naturales.

Las llamadas actividades de red (transporte y distribución) son consideradas monopolios naturales debido a que el ejercicio de dichas actividades requiere altas inversiones en redes para llevar la energía desde el punto de generación hasta los puntos de consumo. Esto dificulta o impide la entrada de nuevos competidores, dado que duplicar las redes resulta ineficiente desde el punto de vista técnico y económico. Por ello, las empresas que se dedican a la transmisión (generalmente, empresas estatales) y a la distribución gozan de una posición de dominio en las áreas geográficas donde se encuentran sus redes, lo cual les puede permitir realizar acciones en favor de ciertos operadores del mercado, en detrimento de otros. Dicha posición privilegiada, prácticamente monopolística, implica la necesidad de establecer un control de competencia reforzado. Por una parte, un control ex ante que corresponde a la regulación económica y un control ex post que se ejerce mediante el derecho de competencia.

Por consiguiente, a fin de evitar que los titulares de las diferentes redes realicen prácticas anticompetitivas, la transmisión y la distribución se encuentran sometidas a una intensa regulación preventiva, a diferencia de las actividades que funcionan bajo un esquema de competencia. Una obligación primordial que se exige a los operadores de redes para promover un entorno competitivo es la obligación de otorgar acceso a sus redes; es decir, permitir a otros sujetos (generadores, auto consumidores, distribuidores, etc.) conectarse a sus redes, siempre que sea técnicamente factible y que no se ponga en riesgo la seguridad del sistema.

Volviendo al caso de El Salvador, dado que la legislación estableció la posibilidad de competencia en todas las actividades de la cadena de valor, en distribución existen algunas zonas geográficas en las cuales hay más de un agente económico compitiendo en el mercado.

¿Qué casos ha resuelto la autoridad de competencia salvadoreña sobre la competencia en actividades del sector eléctrico sometidas a economías de escala y de red?

En las Resoluciones SC-007-O/PA/R-2007[2] y SC-008-O/PA/R-2007[3], emitidas en el año 2007, la autoridad de competencia de El Salvador analizó dos casos de abuso de posición dominante en distribución. La conducta investigada consistía en que dos empresas distribuidoras habían impedido la entrada al mercado de nuevos competidores, al establecerles obstáculos injustificados para que interconectaran sus líneas, es decir, que estaban incumpliendo la obligación regulatoria de dar acceso a la red y ello constituía un abuso de posición dominante tipificado en la Ley de Competencia. En su análisis, la autoridad de competencia verificó que las distribuidoras tenían posición dominante dentro del mercado relevante de distribución y comercialización, por lo que concluyó que los obstáculos realizados deliberadamente para impedir la interconexión de los nuevos agentes económicos o para encarecer sus costos constituía una práctica anticompetitiva. En esa oportunidad, la autoridad reconoció que “el mercado de distribución de energía eléctrica está caracterizado por la existencia de economías de escala y economías de red, lo que constituye una importante barrera a la entrada para nuevos competidores”. Si bien no se utilizó la expresión de monopolio natural, dicha caracterización permite entender que el segmento de distribución funciona como tal, aun cuando la Ley General de Electricidad habilite la competencia.

Posteriormente, en el Estudio sobre la Distribución y Comercialización de Energía Eléctrica en El Salvador[4], realizado en 2017, la autoridad de competencia recomendó reformar la Ley General de Electricidad y su reglamento, para garantizar una regulación adecuada para el monopolio natural, estableciendo que el objetivo de la competencia es apropiado a los segmentos de la generación y la comercialización. También agregó que, en el caso de la distribución, se debe promover la rivalidad “por el mercado” regulando la competencia en procesos para obtener licencias, permisos o concesiones como distribuidor. Además, recomendó establecer el principio de reserva o exclusividad territorial y garantizar la existencia de un solo distribuidor por área territorial.

La ley aún no se ha reformado, sin embargo, cualquier propuesta de reforma deberá considerar el impacto en el actual esquema de funcionamiento en el que existe más de una empresa distribuidora compitiendo en ciertas áreas geográficas.

Reflexión

La garantía de reglas claras, predecibles y estables es necesaria para promover la certidumbre jurídica que las nuevas inversiones necesitan. En la medida que la regulación y la normativa de competencia contribuyan a dicha certidumbre los países podrán fortalecer sus sectores energéticos para enfrentar los retos que plantean la transformación digital y la dimensión geopolítica.


[1] Agencia Internacional de Energía. Preguntas clave sobre energía e inteligencia artificial. 16 de abril de 2026. Disponible en: https://www.iea.org/reports/key-questions-on-energy-and-ai

[2] Superintendencia de Competencia. Resolución SC-007-O/PA/R-2007. 11 de septiembre de 2007. Disponible en: https://www.sc.gob.sv/index.php/project/practicas-anticompetitivas-en-sector-electrico-sc-007-o-pa-r-2007/

[3] Superintendencia de Competencia. Resolución SC-008-O/PA/R-2007. 11 de septiembre de 2007.Disponible en: https://www.sc.gob.sv/index.php/project/practicas-anticompetitivas-en-sector-electrico-sc-008-o-pa-r-2007/

[4] Superintendencia de Competencia. Estudio sobre la Distribución y Comercialización de Energía Eléctrica en El Salvador. 16 de enero de 2017. Disponible en: https://www.sc.gob.sv/wp-content/uploads/estudios_IE/estudios_PDF/Estudio_Electricidad_2016_DistribucionComercializacion.pdf

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