Conociendo mercados mediante los Estudios Sectoriales de Competencia


Los estudios “sectoriales” o de mercado desarrollan un análisis profundo sobre la intensidad de la competencia en diferentes actividades económicas. La recién entrada en vigencia Ley de Competencia de Guatemala en su artículo 25, entre las funciones de promoción de la competencia, faculta a la Superintendencia de Competencia a elaborar este tipo de estudios, normalmente utilizados por un sin número de autoridades. Ante ello, se resalta su relevante utilidad para las diferentes actuaciones de la autoridad, tomando en cuenta mi experiencia de más de diecisiete años laborando en la agencia de competencia de El Salvador.
Según la Comisión Nacional de Competencia y Mercados (CNMC) de España [1], los estudios de mercado consisten en el análisis en profundidad de un sector o actividad económica. Utilizando una óptica de promoción de la competencia y de buena regulación, los estudios aplican una metodología sistemática para abordar la caracterización jurídica y económica de las actividades económicas analizadas. Su finalidad es “emitir recomendaciones (no vinculantes) a las Administraciones Públicas o a otros agentes con el objetivo de que la mejora en la competencia conduzca a la protección del bienestar y el interés general”.
Por tanto, este instrumento provee información sobre el número de competidores y su tamaño, su estructura (monopólica, oligopólica, etc.), obstáculos de ingreso de potenciales oferentes o “barreras a la entrada”, ya sea de índole económico, estratégico o regulatorio, que comúnmente restringen la competencia en los mercados, siendo esto más frecuente en países con economías pequeñas. Su conocimiento y difusión coadyuva al trabajo en conjunto con reguladores a fin de evaluar modificaciones normativas, o incluso validar las existentes.
Los aspectos conceptuales, sus objetivos y delimitaciones normativas denotan sus claras diferencias con los instrumentos de investigación de conductas, como las investigaciones preliminares o los procesos sancionatorios, que tienen como objetivo analizar y comprobar la existencia de prácticas anticompetitivas.
Para el área de trabajo sobre propuestas de normativa en mercados regulados, compatible con la atribución sobre los análisis de normativas del artículo 25, numeral 1 de la Ley de Competencia de Guatemala, los estudios suelen ser útiles para proponer mejoras en mercados de servicios que son típicamente oligopólicos. En este sentido, el Estudio de competencia del sector Eléctrico de El Salvador (2007) advirtió sobre la ausencia de condiciones de competencia en el segmento de generación (Mercado Mayorista), observándose márgenes de intermediación excesivos y por tanto perjudiciales al consumidor. Sus resultados dieron paso a que el regulador de electricidad (SIGET) [2] modificara el modelo de despacho de energía y de determinación de precios hacia uno basado en costos auditables.
[1] Estudios de mercado e investigación económica | CNMC. https://www.cnmc.es/.alv
[2] En este caso, la Ley General de Electricidad, en su artículo 112-E, estipula que la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones y la Superintendencia de Competencia de El Salvador emitirán un acuerdo en conjunto a fin de determinar la ausencia de condiciones de competencia.
Cabe destacar que este modelo fue preciso evaluarlo en el Estudio de Competencia en el Mercado Mayorista de Energía Eléctrica (2017), concluyéndose que la aplicación de nuevo modelo incidió en la observación de márgenes de intermediación bajos y por tanto cercanos a un nivel competitivo, lo cual validó la eficacia de las recomendaciones emanadas del esfuerzo anterior.
En este orden de análisis de normativas, el estudio del 2007 recomendó aspectos puntuales para el diseño de las normas de contratos de largo plazo entre distribuidoras y generadores de electricidad, lo que propició una mayor competencia mediante el incentivo al ingreso de nuevos competidores. La emisión de opiniones y recomendaciones sobre los procesos licitaciones o contrataciones públicas es atribuible a la autoridad de competencia de El Salvador.
Para la investigación de conductas anticompetitivas, estos análisis de mercados podrían o no advertir riesgos del cometimiento de estas conductas. El estudio de competencia sobre la agroindustria azucarera (2008) identificó información preliminar sobre criterios heterogéneos y con falta de claridad en la determinación de precios de distribución del azúcar. Los riesgos identificados sentaron las bases para iniciar una investigación de prácticas anticompetitivas, la que comprobó la existencia de un abuso de posición dominante que ocasionó una limitación de la venta de azúcar a granel, así como el establecimiento de precios diferenciados en detrimento de distribuidores mayoristas, con daños sustanciales al mercado [1].
En adición, para el análisis de las concentraciones económicas, el Estudio de competencia en los mercados de tarjetas de crédito y débito en El Salvador (2011), proveyó, entre otros aspectos, el análisis de sustituibilidad de productos, definición de mercados relevantes, así como indicadores de concentración, los que sirvieron como de punto de partida para conocer el funcionamiento de estos mercados, valorar la estructura y evaluar posteriormente los riesgos relevantes de la concentración económica entre los conglomerados financieros Cuscatlán y Scotiabank, la que fue aprobada en enero del 2020. De igual manera, el Estudio de competencia sobre los servicios financieros a MYPES (2019) proporcionó información sobre el funcionamiento de la oferta y demanda de estos servicios, muy útil para profundizar en las diferencias observadas respecto a los mercados relevantes que se analizaron en tal concentración económica.
En adición, el expertís en conocimientos técnicos adquiridos por los especialistas en competencia en el desarrollo de estudios es aprovechado por las autoridades en buena medida en el resto de sus actuaciones, incluyendo otras labores de promoción - educación, así como las comentadas.



